Si algo nos ha demostrado la vida, no sólo en estos últimos meses, sino a lo largo de tooda nuestra vida… es que tenemos 0 control sobre lo que puede ocurrir, nuestra responsabilidad: cuidarnos: cuidar nuestra salud (mental, física, emocional, espiritual) y tratar de hacerlo lo mejor posible, con compasión, entendiendo que cada día aprendemos y evolucionamos, recordándonos que siempre podemos elegir cómo queremos responder o reaccionar ante las circunstancias y situaciones que vivimos⁠

Hoy, quiero compartirte algunas de las ideas, reflexiones, propuestas y acciones que he ido tomando ante esta situación tan extraña que todos, a nivel global, hemos vivido:⁠

– Cuidarme y priorizarme: entendiendo que si yo me cuido, puedo aportar desde un lugar más abierto, expansivo y poderoso, que si necesito ayuda, sólo he de pedirla, hay numerosos terapeutas de distintos sectores y con una unicidad de talentos y experiencias que están deseando servir y aportar⁠

– Respetar cómo me siento y darle espacio: han habido días en los que me he sentido con muchas ganas de aportar, de compartir, de comunicar y otros en los que me he sentido con ganas de apagar todas las pantallas e irme a la cama a sólo ser, ambas están bien, no hay una única forma de transitar los momentos de incertidumbre y tampoco los momentos de euforia, tu forma, es una forma y está bien y como decía en el primer punto, al ser un alma y ser sensible he necesitado ayuda y acompañamiento de otros seres en estos momentos y ha sido un regalo que he podido darme a mí misma⁠

– Recordarme: ¿qué sí puedo hacer? ¿qué sí deseo hacer? ⁠

– Poner límites: ahora más que nunca, siento que velos se han ido cayendo a lo largo de estos días y meses y he podido ver con mucha más claridad: ¿quiero hacer esto? ¿qué me aporta? ¿qué puedo soltar? ¿qué puedo cambiar?⁠

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