En tiempos de incertidumbre,

en tiempos de crisis,

siento un gran llamado a volver a mí

y escuchar mi fuerte luz, latido, intuición

que me susurra, casi a gritos:

eres suficiente

 

Eres suficiente cuando te enfadas,

cuando no entiendes por qué ocurren las cosas que ocurren en el mundo,

cuando sientes con tanta fuerza que te inunda y sobrecoge,

cuando quieres pararlo todo y distraerte con cualquier cosa, menos contigo

 

Eres suficiente cuando tienes ganas de hablar, de crear,

de compartir y compartes tanto que necesitas un par de días para integrarlo,

 

eres suficiente,  siempre.

 

Eres suficiente cuando en ti habita esa dualidad,

cuando hay días que te levantas con ganas de comerte el mundo

y otros en los que 2 horas de más en la cama se te pasan volando,

cuando quieres cueva y cuando quieres mar

 

eres suficiente, siempre

 

Eres suficiente, aún cuando miras a los demás, pensando que la vida que tienen es mejor que la tuya, que todo prado fue mejor,

eres suficiente cuando agradeces, cuando observas tu vida

y te recuerdas infinito

 

Eres suficiente, siempre

 

Eres suficiente cuando haces y cuando no haces,

cuando te enredas en pensamientos y cuando meditas,

cuando haces ejercicio y cuando te pasas un día en el sofá

cuando creas y cuando no

cuando compartes y cuando no

cuando hablas con otros y cuando hablas contigo

cuando eres productivo y cuando no

cuando ganas dinero y cuando no

cuando tienes todo claro y cuando no

cuando tienes un plan y cuando no

cuando sabes qué hacer y cómo y cuando no

Eres suficiente, siempre

Que nadie te diga lo contrario

y sobre todo, que no seas tú

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