Si cuando comencé emprendiendo hubiese leído esto, me hubiese ahorrado unos cuantos meses de acumular conocimientos, estrategias, de pánico ante tanta novedad y sentirme insuficiente y sola, mis indispensables para comenzar emprendiendo:⁠

Creer en ti y en lo que aportas, esto es base, tú eres la única persona que ha de creer en ti, lo que más importa es lo que tú piensas sobre ti, así que cultivar pensamientos amorosos, cuidar de tu salud física, mental, emocional, espiritual, es clave: permitirte momentos de descanso, escribir en un papel todo aquello que te dices, que te pre-ocupa, cuestionar si es al 100 % real o no…, meditar para liberar y conectar con esa luz infinita que eres, escribir todo el valor que aporta aquello que haces (que te ha aportado a ti y a las personas que ya has podido ayudar)⁠

Aprender las bases de gestión de un negocio y emprender: esto me ha ayudado a tomar las riendas de mi negocio, a enamorarme de nuevo de los números (yo..»que soy de letras» o «de arte» «los números no son lo mío») gracias a aprender y a entender que ese aprendizaje tiene poder, que ser profesional y legal para mí es importante y que eso se irradia a mis clientes y a las personas con las que hablo, retomar el amor por la estructura que crean mis ingresos, mis gastos, aterrizar mi vida ideal y poner precios alineados, contando con ella y también con la situación actual en la que vivimos contando con los impuestos, gastos derivados de ser autónoma… contratando a contables con los que puedo hablar y preguntar y entendiendo que guardo el dinero y no «me lo quita» el estado⁠.

Confiar en tu intuición: porque todas las respuestas están en ti, elijas lo que elijas, siempre estará bien, es tu camino, no hay errores, hay aprendizajes, cuando comencé tenía mucho miedo de «fracasar» de equivocarme, pero me he dado cuenta de que tomando decisiones, por muy pequeñas que sean, desde esa consciencia y esa intención de aportar, de aprender, me fui sintiendo más y más fuerte y confiada⁠.

Crear una comunidad de apoyo y valores afines: puede ser algo virtual como tu comunidad online (¡gracias por formar parte de este espacio! te honro y celebro que estés aquí) o pueden ser amistades (ya sean virtuales o presenciales) que te impulsen, que te recuerden esos valores, esas prioridades, con las que poder compartir tus éxitos y tus retos, como me gusta decir: rodéate de personas que hagan que tu corazón baile, porque sobre todo en el inicio, emprender puede parecer solitario, pero si cambiamos esa perspectiva y todas esas personas que valoras en redes, de tu sector o no, se convierten en compañeras de trabajo… ¡yo ahora estoy más rodeada que nunca de compañeros y almas bellas con las que celebrar y aprender!

Todo esto y mucho más intento explicarlo siempre tanto en mi mentoría individual como en el curso online emprender con alma (link en mi perfil), porque todo es más fácil, si te reconoces como jefe de tu negocio, como líder de esta visión que estas materializando, desde el amor, la honestidad y el cariño por todo aquello que aportas y todas las oportunidades que abres al mundo de transformarse con aquello que has creado y creas.

Ha sido difícil resumir, pero si me pudiera quedar con una cosa sería: eres el puente entre lo divino y la tierra, desde ahí, siente qué servicios o productos crear, qué decisiones tomar, todo lo que hagas está y siempre estará bien, el fracaso no existe si crees en el aprendizaje, valora cada pasito que das, tu camino es único y es TUYO, enhorabuena, gracias por elegirte, te abrazo, María

Shares
Share This